Me paso la vida pidiendo recetillas y apuntándolas en un papel y al final las acabo perdiendo así que, por qué no hacer un recetario-fichero para ir guardando todas esas anotaciones de cocina que siempre acabo despistando.
Del interior solo os dejo un par de detalles, que son muchas las fichas y apartados que tiene.
Y los bordaditos, como no, no pueden faltar en mis trabajos. Pequeño, sencillo y discreto.
No es el primero que hago, ni tampoco será el último porque me ha gustado el trabajo.
